Viejitos

La palabra puede que no sea académicamente correcta en nuestro país pero la he oído usar en América, en tono cariñoso, para referirse a personas de más edad que la que la usa. Sería por tanto un término que más que edad absoluta marca la diferencia de edad entre dos personas sea cual sea la edad de cada una.
Por: Antonio Albadalejo. Docente y Escritor, Patrono Fundación ATYME.

En nuestros diccionarios del siglo pasado se asigna la categoría de “viejo” a personas de más de setenta años, como ese umbral tuviera algo que ver con una categoría única de personas, sin tener en cuenta realmente ni la mejora progresiva de la calidad de vida, ni el incremento importante habido en la llamada esperanza de vida.

Con independencia de la edad hay una situación en la vida de cada persona que marca un antes y un después, como se viene a decir ahora. Es el abandono de la vida laboral, naturalmente para aquellos que han tenido que ganarse la vida trabajando. Ese momento elegido voluntariamente o no obliga a cambiar de forma radical los esquemas sobre los que se tiene planteada la existencia hasta ese momento.

Elegir voluntariamente o no el abandono de la vida laboral obliga a cambiar de forma radical los esquemas sobre los que se tiene planteada la existencia

Ahí comienza un periodo que puede ser muy largo de tal forma que ya no se puede ajustar a las definiciones al uso: tercera edad, extrema ancianidad y cosas de esas, porque abarca desde aproximadamente los sesenta años más o menos en nuestro país con las prejubilaciones hasta casi alcanzar el siglo en un número cada vez mayor de personas. Naturalmente la situación de cada uno en un período tan largo es muy diferente y son diferentes los problemas de cada época.
Pero cada época tiene sus luces y sus sombras y esa etapa tan amplia de la vida que hemos definido por supuesto que también. Para intentar acercarnos a las peculiaridades que definen esta época de la vida podemos intentar realizar un análisis como el que se utiliza para conocer el posicionamiento de una empresa en el mercado y frente a la competencia. Es decir asimilar lo que se conoce como Análisis DAFO o FODA, según se sea más o menos optimista o simplemente europeo o americano. Consiste en valorar las Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades de las personas que alcanzan ese umbral para entender mejor su situación ante la vida que les espera.

Naturalmente, como no soy experto en estas cuestiones sino simplemente VIEJITO, haré una valoración totalmente subjetiva, nada científica y por supuesto controvertible y criticable.

Entre las Debilidades se pueden considerar:

  • Estado físico. Se entiende que cuando se llega a esa altura de la vida, por mucho que se haya cuidado, como el organismo es una estructura delicada y compleja, necesitará algo más que “chapa y pintura” y por tanto requerirá cuidados que limitan las posibilidades de desarrollar la vida “como antes”.
  • Situación económica. El alejamiento de la vida laboral trae consigo que la disponibilidad económica con la que se suele contar se ve, si no disminuida, si limitada tanto en cantidad como en tiempo, lo que lleva a posturas defensivas.

Se pueden calificar como Amenazas algunos aspectos derivados de la civilización actual, o menos pomposo, de la cultura del momento:

  • Los hijos pueden pensar que la inactividad es nociva, que lo será, y hacen recaer sobre la persona responsabilidades en relación con los hijos (nietos) que ahogan la libertad y puede dar lugar a situaciones no deseadas.
  • La exclusión social es un fenómeno progresivo y generalmente lento. Aunque la definición es dura, también es cierto que una buena parte de las relaciones personales se derivan de la vida laboral y similares, por lo que el abandono de ese medio trae aparejado el paulatino distanciamiento de las personas.

Entrando en la parte positiva se ven como Fortalezas:

  • La experiencia de vida, aplicable a muchos más ámbitos de la sociedad que los abarcados hasta ese momento.
  • La disponibilidad de tiempo para realizar cualquier tipo de actividad que pueda ser necesaria para el entorno, social o familiar, o simplemente de enriquecimiento intelectual personal o de ocio.

Se ven como Oportunidades aquellas facetas que se pueden desarrollar y que la rigidez de los horarios de trabajo y las obligaciones derivadas del mismo han impedido realizar:

  • Abordar deseos no satisfechos en los períodos anteriores: viajes, estudios, deportes, manualidades, etc.
  • Integrarse en grupos sociales distintos de los que han sido habituales, buscando afinidades de todo tipo.

Naturalmente este análisis no es aplicable en la misma medida a los diferentes segmentos de edad que se pueden considerar para este grupo de personas, pero la actitud con la que se enfrenten a esta etapa de su vida si puede condicionar el desarrollo del resto del tiempo
 

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