Una reflexión del uso de la mediación

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Olga Hernando, usuaria del programa de mediación de la Fundación ATYME

La Mediación me ha proporcionado información y orientación en una situación de confusión y cierto desamparo. En ese sentido, me ha aportado datos y la experiencia de los que han pasado antes por lo mismo, donde te puedes reconocer, y eso me ha permitido gestionar mis emociones, orientar la forma de comunicar a los demás la situación por la que estaba pasando: a la familia, amigos, compañeros de trabajo etc. 

El proceso de mediación me ha acompañado paso a paso en mis decisiones y acuerdos, dejando aparte, aunque respetando, el lado emocional de la ruptura.

La mediación ha pasado a formar parte de la manera de abordar las decisiones de la familia a medio y a largo plazo, algunas ya hechas y otras muchas que vendrán, ya sin el apoyo de los profesionales.

Entre las ideas que he sacado del uso de la mediación, puedo señalar las siguientes:

La familia continúa: la idea de continuidad de la familia es clave porque me aportó cierta novedad, un mensaje positivo que me ha servido para marcarme un objetivo. Es la familia, sigue siendo la familia que se organiza de otra manera pero que busca lo mejor para sus miembros, minimizando los conflictos, los cambios bruscos para los hijos. La pareja de padres, a través de los acuerdos formulados en primera persona, puede elegir lo mejor para la familia, como lo hacía antes. Es una cuestión de responsabilidad, sin judicialización, sin decisiones impuestas y, por tanto, sin perdedores. Si uno de los dos pierde, son los hijos quienes pierden.

La custodia compartida es una nueva organización de la familia: consiste en que, de forma corresponsable, cada progenitor pueda convivir con sus hijos, cuidar de ellos, educarlos, amarlos y recibir el amor y la satisfacción que los hijos proporcionan, es decir, ni más ni menos que, ser padre y madre, de la forma más amplia posible, como derecho de los padres y de los hijos.

Nuestros hijos quieren que sigamos siendo padre y madre

El tiempo para la mediación: creo que he obtenido mucho beneficio de la mediación porque la he usado a tiempo, pienso, por situaciones que conozco, que la mediación tiene menos posibilidades de considerarse un recurso útil cuando ya el conflicto es grave, plagado de reproches, sentimientos de decepción, traición, venganza…, en este contexto, es difícil que triunfe la filosofía del win-win.

Por ello, es necesaria la divulgación de la mediación, que esta fórmula llegue a la sociedad en general, hacer que realidad para todos, quizá que se conozcan casos de personajes  “famosos”, que se han separado a través de la mediación y lo hagan público para  que se extienda más fácilmente…

También es interesante y evitaría la judicialización de los conflictos la iniciativa danesa, consiste en un curso para parejas con hijos que van a separarse con el objetivo, no evitar la ruptura, sino de que ésta se haga de forma más reflexiva y conocedora de las dificultades que pueden surgir con la nueva organización familiar, preparándose para ella, algo que de forma breve he encontrado en mediación, tal y como he explicado anteriormente.

La separación es un cambio grande que ocurre en la vida de las personas que compartimos hijos: ellos son la principal motivación para probar un cambio, ellos son los que importan, ellos deben ser el centro y objetivo del proceso de separación, dejar rencores y egoísmos aparte, asumir que en la decisión tomada el día que nos convertimos en familia ya debimos contar con que esto podía pasar, asumir que quizá no teníamos un plan B (que quizá no somos independientes económicamente, que habíamos repartido los roles demasiado…) El cambio exige eso, reorganizarse, ni más ni menos, conseguir que la familia funcione de otra forma, porque ellos, los hijos, nos lo piden, nos piden que sigamos siendo su padre y su madre, que sigamos desarrollando esas funciones. Que seamos flexibles, que negociemos, que abordemos los temas económicos desde la perspectiva de que aún somos familia, pudiendo y debiendo establecerse compensaciones económicas si fuera necesario

Quisiera terminar con un mensaje obtenido de mi experiencia en la Fundación ATYME:

“La mediación ayuda a seguir siendo padre y madre”, algo que ahora nos dicen nuestros hijos.
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