Respuesta especial ante una situación especial

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Trinidad Bernal, directora de la Fundación ATYME
“La solidaridad debería ser el lenguaje del mundo”

La crisis humana a la que nos enfrentamos con el coronavirus COVID-19 es una situación inesperada, algo que no podíamos imaginar ni en nuestras peores pesadillas y sin precedente en nuestras vidas, por eso las respuestas disponibles no sirven para abordar esta situación, ya que no suelen estar en nuestro repertorio, lo que supone un esfuerzo para la mente y el trabajo a  realizar, no está en darle instrucciones para que nuestra computadora personal extraiga, de nuestro repertorio, la respuesta correcta, sino que tenemos que idear nuevas formas de responder a esta situación tan inusual, tan crítica, usando la creatividad.

La angustia presente en los ciudadanos de todo el planeta es una muestra de la envergadura de la situación en la que estamos. El virus es el enemigo común, que no distingue de razas ni estatus social, un enemigo al que la humanidad se enfrenta y que debe tener una respuesta común, una respuesta cuya mejor herramienta es la solidaridad a modo de bandera bajo el lema “juntos venceremos”

Solidaridad que hemos visto en los sanitarios que han expuesto su vida para trabajar directamente con los afectados, solidaridad es el trabajo de la policía, ejercito y cuerpos de seguridad, que se han presentado allí donde se necesitaba, colaborado en el traslado de personas, en la desinfección de edificios, en la construcción de hospitales provisionales para cubrir el colapso sanitario, en llevar comida a los que lo requerían, ayudando a todos. 

Solidaridad de los ciudadanos al respetar las medidas de encierro consentido, cuidando de templar sus emociones para ofrecer a sus hijos aprendizaje de habilidades nuevas para estos, como cocinar, jugar en familia, bailar, disfrutar de la música…diversas actividades que tienen como objetivo hacer más llevadera la necesidad de estar en casa y se sumen al gesto de solidaridad de sus padres y del resto de la población, saliendo todos los días a los balcones a aplaudir en un gesto de agradecimiento compartido.

“La mente es como un paracaídas…solo funciona si la tenemos abierta” Einstein

Todos los gestos de solidaridad comentados son esperanzadores y revelan el cambio que se ha producido en las personas de pasar del "yo" al “nosotros”, gestos todos ellos que contrastan con comportamientos insolidarios de los que tenían que ser un modelo a seguir para todos nosotros. En estos momentos de angustia y necesidad de apoyo, es difícil de entender cómo la clase política no hace un esfuerzo de unidad para abordar sus diferencias y ofrecer salidas consensuadas y ejemplificadoras para la población.

El continuo enfrentamiento de nuestros políticos es una muestra de su incapacidad para escuchar al otro, sin saber que es esa escucha lo que hace posible la reflexión, ver las cosas desde otra perspectiva e integrar todos esos conocimientos para tener una visión más completa de la situación. Sin embargo, la falta de escucha hace que solo se esté pendiente de lo que uno va a decir, de dar una respuesta oportunista, centrada en lo que los otros hacen mal y así obtener puntos para la causa, unos políticos que no han aprendido a dialogar ni a consensuar, que están centrados en el “yo” y no en el “nosotros”, de forma insolidaria. 

Un panorama político dividido y tan poco solidario que se centran en la insolidaridad de Europa ante el impacto de la pandemia, siguiendo la táctica de sálvese el que pueda y no son capaces de unirse para abordar la situación en la que nos encontramos haciendo frente a ese enemigo común, de forma solidaria. Ahora, más que nunca, necesitamos solidaridad, esperanza y optimismo para abordar esta crisis de manera conjunta.

“Cuando no hay nada en que creer, cree en la esperanza”

Cuando escuchamos discutir a nuestros políticos nos preguntamos, si saben la existencia de la mediación y si la conocen, ¿por qué no la utilizan? Nosotros, los mediadores que llevamos trabajando muchos años con esta receta magnífica para tratar los desacuerdos, nos venimos preguntando cómo siendo una forma tan efectiva y satisfactoria para los que la utilizan por qué sigue siendo una gran desconocida. Creemos que, si lo políticos no hacen uso de ella, lo que están diciendo es que es algo inútil, no recomendable, están dando muestras de que la ganancia de uno es la pérdida del otro y que todo el esfuerzo hay que utilizarlo para ganar a costa de lo que sea.

La mediación es el arte de trabajar las diferencias, un enfoque diferente de ganar uno a expensas del otro, diferente de quién tiene razón y quién está equivocado, de quién dice la verdad o miente. Un enfoque centrado en escuchar al otro y comprenderlo, admitir la propia responsabilidad en el conflicto y encontrar una salida que satisfaga a todos. Un enfoque que facilita el ejercicio de la inteligencia emocional, aprendiendo a equilibrar la razón y la emoción.

La mediación se caracteriza por tres elementos que conducen hacia la cooperación: ofrece una concepción positiva del conflicto, aceptando la diversidad como impulsora de soluciones creativas; favorece la comunicación entre las partes, proporcionando herramientas y un lugar neutral y privado donde sea más fácil realizar esa comunicación y, finalmente, promueve la participación de todos los participantes, facilitando la responsabilidad. 

La experiencia de estos años me ha mostrado que la mediación mejora la calidad de vida, favorece una percepción comprensiva del otro, disminuye la intensidad de las emociones, cambia actitudes e ideas equivocadas, facilita la autodeterminación y hace posible la continuidad de la relación, además de conseguir acuerdos.

Nosotros, los mediadores, desearíamos que los políticos ensayaran este enfoque creativo de la mediación que fomenta comportamientos de ayuda a los demás, enseña a gestionar los conflictos sobre la base de la cooperación y elimina o disminuye la desconfianza y la animosidad.

Quisiera terminar esta reflexión recordando, que esta situación es especial y necesitamos, más que nunca, limar las diferencias y ofrecer una respuesta especial, creativa, que ofrezca a los ciudadanos solidaridad, esperanza y optimismo.

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