La ventana indiscreta

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Sacramento Barba Maroto, Mediadora de la Fundación ATYME
Lunes, 16 de Marzo de 2020
En estos momentos más que nunca necesitamos gestionar bien los conflictos.

Desde casa escribo este artículo acorde con la realidad que estamos viviendo en nuestro país. No podemos obviar la circunstancia que nos rodea, el COVID -19 ha entrado en nuestras vidas.

Aunque nos resistíamos al teletrabajo, (solo un 4 % de trabajadores hacían uso de esta nueva modalidad según datos del Instituto Nacional de Estadística) la pandemia nos ha hecho quedarnos en casa.

Desde mi habitación observo a mis vecinos emulando al protagonista de la película “, La ventana indiscreta “de Hitchcock.

Una señora joven limpia con ahínco un columpio, en sus movimientos se muestra nerviosa. No es la señora que normalmente limpia las instalaciones. Pienso; ¿qué le llevará a hacerlo, ¿tendrá el dichoso virus…? Tiene muy buena presencia, con el interés que lo limpia, parece un poco obsesiva, me entra la risa… Samuel el portero desde la puerta de la terraza me mira y también se ríe, me hace una mueca burlona con el dedo como diciendo está loca. La señora ya se ha ido pero pasados unos minutos, vuelve con un bebe en brazos, lo sienta en el columpio, los gorgojeos del niño me roban una sonrisa, la escena me produce ternura, sin embargo, esta agradable sensación me dura poco, el enfado se apodera de mí, su madre se ha saltado las reglas, no debería salir lo han dicho en el telediario! ¡Y con un niño tan pequeño, es una inconsciente!

Al fondo un adolescente con rastas barre el patio y coloca tres bancos alienados como si fuera un fuerte, la distancia de un metro está asegurada entre él y él bebe! Qué chico tan responsable! Seguramente en otro momento si lo veo por la calle hubiera pensado que este chico no daba un palo al agua. Ha dejado todo reluciente y ahora se dispone a hacer flexiones.

En el jardín también hay una portería de fútbol, a mi hijo como al resto de niños del bloque le encantaría echar un partidillo… Al fondo un grupo de hombres están en la cancha de tenis.  Quién pudiera bajar a tomar un poco de aire.

El tiempo pasa lentamente a pesar de todo hay tranquilidad entre el vecindario, hasta que se ve alterada por la llegada estrepitosa de seis policías con mascarillas, que se dirigen hacia la pista de tenis…. Dos de los hombres recogen sus cosas y se van, quedan dos, finalmente el tercer hombre abandona también el juego, pero uno se resiste.

Miro a mi alrededor, como yo hay más gente en los balcones…Las voces de los de enfrente me sobresalta” ¡vete a tu casa, que no te has enteradoooo… o queeeé!!!, grita un señor mayor a través de las cortinas, el chico no se quiere ir.

¡Es tan fácil dejarse llevar por la multitud!

Aplausos a la policía. Insultos de unos y otros, ¡¡¡Paranoico!!! le increpa el chico al señor mayor, estáis sacando las cosas de quicio, Abuchean desde las ventanas… ¡Quédate en casa!….  ¡Que te quedes en casa…! Yo a punto de chillar también. Qué fácil es dejarse llevar por la multitud… Aplausos a la policía…Los que estamos asomados comentamos la escena.

“Este hoy duerme en el calabozo, yo le denunciaría por insensato por ponernos a todos en peligro… Enseguida alguien alude al derecho… en fin no os creáis, el chico lleva razón es un recinto privado, si quiere bajar quien se lo impide…No se trata de si puede o no es que si todos lo hacemos el recinto se llena, es por el bien de todos. Pero es privado…Y qué… yo también pago las instalaciones y estoy encerrado.

Cerramos las ventanas y nos despedimos hasta la tarde como hicimos ayer, y la noche pasada,… para aplaudir todos juntos

Cada uno de nosotros volvemos a nuestra cotidianidad, yo soy mediadora y me he comprometido con la fundación a escribir un artículo. Así que me pongo manos a la obra.

Todo lo que ha pasado me hace reflexionar en estos momentos más que nunca necesitamos gestionar bien los conflictos

  • Necesitamos escuchar y mirar hacia el interior de las personas.
  • Necesitamos ponernos en la piel del otro.
  • Necesitamos entender las emociones, el miedo, la frustración, la impotencia, el nerviosismo, el dolor…
  • Necesitamos abandonar los prejuicios y estereotipos
  • Necesitamos saber comunicarnos con los demás. Expresar con mensajes positivos como nos sentimos.
  • Necesitamos alcanzar acuerdos, aunque tengamos puntos de vista distintos.
En momentos de crisis las emociones se intensifican y las diferencias se agolpan con la certeza de que el otro está equivocado y yo llevo razón, en estos momentos más que nunca necesitamos gestionar bien los conflictos.

 Y esta noche saldremos a los balcones y mi ventana dejará de ser indiscreta para aplaudir con mis vecinos desde el respeto, desde la diferencia, para sentir que no estamos solos a pesar de todo….

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