Emociones encontradas

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Sacramento Barba, psicóloga y mediadora de la Fundación ATYME


Estos días estamos recibiendo gran cantidad de informaciones de todo tipo con un ritmo muy intenso y a muchas revoluciones: mensajes de distintas temáticas nos hacen pasar en segundos de la risa a la nostalgia, del llanto a la alegría. 

En ocasiones nos resulta difícil identificar que sentimos, podemos estar sintiendo algo y no ser consciente de ello.

En general nos resulta difícil aceptar las emociones con las que nos sentimos incómodos y, paradójicamente, puede resultar difícil aceptar emociones positivas con lo que esta ocurriendo a nuestro alrededor.

En un maravilloso libro de originales ilustraciones leía lo siguiente a cerca de los sentimientos: “no es lo mismo lo que sentimos, lo que creemos  que debemos sentir y lo que queremos sentir”, nuestros pensamientos y creencias pueden determinar lo que sentimos, y afectar a nuestras acciones. Lo que pensamos no tiene por qué ser la realidad: un pensamiento es solo eso, un pensamiento.

Sin embargo, ahora no tenemos total seguridad de casi nada, la duda acerca de si lo que pensamos se puede cumplir lleva implícito el temor a que se cumpla, porque en definitiva no tenemos el control de lo que ocurre, la incertidumbre está en el ambiente, no obstante, lo que si está bajo nuestro control es lo que depende de uno mismo.

Podemos dejarnos llevar, vivir el aquí y el ahora en nuestros hogares, en nuestras particulares parcelas, e intentar disfrutar con lo que tenemos. Cómo cuando escuchamos  el ruido que hacen nuestros hijos, cuando bailamos  una danza al viento, cuando intentamos hacer un juego que nos exige concentración mental…, por unos instantes se nos olvida lo que esta ocurriendo, sin embargo, si nos ponemos en el lugar de los que los están pasando mal o nos invaden pensamientos negativos, sentimos la tristeza, el miedo, la culpa, el bloqueo, dejamos de disfrutar. 

Todas las emociones son válidas, pero en ocasiones no sabemos manejarlas.

Aunque los sentimientos se agolpen en un intervalo de tiempo muy corto y el cerebro parezca que va a estallarnos, es normal sentir lo que sentimos, quizás lo excepcional de esta situación es la densidad y magnitud tanto de los grandes como de los pequeños acontecimientos.

Nos podemos dar una pausa y escuchar el SILENCIO para encontrarnos a nosotros mismos y encontrarnos con los demás, después nos subiremos otra vez al carrusel emocional y nos diremos que no pasa nada por sentir lo que sentimos en cada momento. 

Fundación ATYME

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