Los principios de igualdad y no discriminación son parte de las bases del estado de derecho

Equilibrio de roles

El equilibrio entre padres y madres en el cuidado de los hijos favorece el desarrollo psicoemocional de los menores

El equilibrio entre madres y padres, en el cuidado de los hijos, es un elemento importante en el proceso de socialización de los menores y les enseña una nueva manera de entender los roles masculino y femenino, quebrando la división establecida en el cuidado de los hijos, donde la norma social ha colocado a las mujeres el papel de principales cuidadoras y a los hombres el de proveedores, lo que ha llevado a una feminización del cuidado de los hijos. Sin embargo, los cambios producidos en los últimos tiempos también han introducido cambios en el concepto de parentalidad, incluyendo funciones diferentes a las propias de protección y socialización, como las de nutrición y de cariño, adquiriendo los hijos seguridad en relación con cómo es la interacción de los padres en cuanto a sus competencias parentales.

Por esto, se necesita tener en cuenta la distinta manera de entender la maternidad y la paternidad, una relación entre los progenitores más igualitaria y nuevos modelos de socialización en la educación de los hijos e hijas. La coparentalidad se entiende como la dimensión conjunta de la parentalidad, una forma de relacionarse los dos padres, que necesita de cierto grado de comunicación para la toma de decisiones, así como de acuerdos puntuales sobre la propia relación.

La maternidad y la paternidad compartida representan un avance importante, proporcionan la oportunidad de unas relaciones más igualitarias y nuevos modelos de socialización en la educación de los hijos e hijas, por lo que resulta importante la implicación del padre en la crianza de los hijos, ya que esa participación está relacionada con un mejor comportamiento socioemocional, además de proporcionar menos problemas a los hijos y mejor desarrollo de la autoestima.

Para una implicación parental conjunta, se requiere no solo que se produzcan cambios en cuanto a la participación de los padres en la crianza de los hijos, también resulta importante que se cambien la actitud de las madres y sus creencias sobre el papel del padre, para que éste se implique o no en la crianza de los hijos.

 

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